Un día muy normal una pequeña niña me preguntó:
"¿Qué es el perdón?"
Quería explicarle lo que era -o al menos mi definición- pero las palabras no salían de mi boca, rozaban mi lengua pero rebotaban en las paredes de mis dientes para después regresar por mi garganta, unas atorándose en medio y formando un nudo, y el resto recorría hasta mi estómago provocándome una sensación extraña, me pesaban las palabras.
Sus ojos inquisitivos y llenos de curiosidad me transportaron de vuelta a mi niñez, cuando mi peor enemigo era un día lluvioso, un mal día sucedía solamente si me enfermaba y no podía salir a jugar con mis cuates, y donde la definición de traición era el momento en que alguien delataba mi lugar de escondite.
Al mirar cómo la pequeña niña se balanceaba de un lado a otro esperando con ansias mi respuesta, me encontré anhelando esos días donde no tenía que preocuparme por el qué dirán y más aún esa época donde creía en los cuentos de hadas, los deseos y que la amistad duraría por siempre.
Y esos ojos, la curiosidad y el balanceo me provocaron una especie de catarsis, ya que nunca me había puesto a pensar -realmente pensar-en qué es el perdón.
Me di cuenta que en realidad no lo sabía -o al menos no en su totalidad- y que mi idea del perdón era muy abstracta o que las líneas estaban extremadamente borrosas; sabía lo que me había enseñado mis padres que a su vez fueron enseñados por sus padres y así sucesivamente; pero a la conclusión que llegué fue que nunca nos enseñaron en su totalidad el misterioso arte de perdonar.
Tal vez no sabemos (ahora y tal vez nunca) con exactitud qué es el perdón, ya sea porque no todos pensamos igual o porque la gente se basa en diversos textos -religiosos, por lo regular- pero se niegan a entender y por ende, se condenan a no saber.
Perdón.
¿Qué es eso?
¿Acaso es eso que dices cuando chocas con alguien en medio de la calle? ¿O cuando dices algo -consciente o inconscientemente- que lastima a otra persona? ¿Qué hay de cuando haces algo y no te arrepientes pero te vez obligado a decir esas palabras?
Ahora ya nadie -o casi nadie- lo sabe, porque la palabra y el verbo perdón se han ido desgastando con el paso de los años -al igual que la palabra 'te amo'- por ser usada en vanalidades, por ser dicha por decir, dicha sin remordimiento ni pena (claro, eso en la mayoría de los casos), así que lamentablemente, poco a poco, hemos olvidado el verdadero significado del perdón.
O tal vez hemos olvidado el sentirlo.
Miré nuevamente a la niña y alzó una ceja, diciendo silenciosamente "¿Y bien?"
Suspiré y le respondí "Es la acción que sucede después de que sientes remordimiento por algo que hiciste, dijiste o pensaste que pudo o no haber afectado a alguien o a ti mismo..."
"¿Y cuál es esa acción?"
Me alcé de hombros "Simple y sencillamente decir 'lo siento' o 'perdón' desde el fondo de tu corazón"
No hay comentarios:
Publicar un comentario