jueves, 21 de noviembre de 2013

El Día de Hoy (o más del medio día que ha transcurrido)

El día de hoy ha sido muy extraño, tal vez ha sido por el frío que se coló entre mis huesos o el hecho de que el cielo azul al que me he acostumbrado haya sido pintado diferentes tonos de grises -ya se en forma de manchas, pinceladas o ralladuras; forzándome a cansar mi vista al tratar de buscar una pequeña grieta por donde se cuele ese azul que tanto me gusta.

Tal vez el Universo, el Destino y el Tiempo conspiraron para que la vida de más de uno cambiara o cambie el día de hoy.

Para mí todo comenzó cuando salió Yesterday en la radio, aunque es una canción un poco nostálgica y que te hace añorar por el ayer -por el querer arreglar los errores o el hacer algo que no hiciste-, no pude evitarla cantar a todo volumen mientras me encontraba en el coche con mi padre -ignorando el hecho de que la canción fue puesta en una estación de noticia (105.5 fm, en caso de que se lo preguntaran); el día parecía empezar con el pie derecho, más cuando el equipo al que pertenecía ganó la 'pequeña', 'amistosa' e 'inocente' competencia de matemáticas, y el recibir una carta de mi amigo secreto (cuyo nombre no será revelado por medidas de seguridad).

Todo era perfecto, o al menos así parecía, pero de un instante a otro todo cambio: primero está el hecho de que haya medio puesto atención en historia, medio escrito respuesta a la carta y medio olvidar donde puse el hilo de mis pensamientos y perderme en el enigma que es mi mente, a partir de ahí el cansancio y el sueño comenzaron a invadir mi cuerpo; después vinieron las conversaciones extrañas mantenidos con mis amigos más cercanos -las cuáles me provocaron y quitaron el hambre, me incomodaron un poco y aveces mucho, y lograron que mi mente volará a lugares peligrosos, inoportunos y un poco inapropiados para personas menores de x y tantos años.

Pero la cosa no termino ahí, no, pareciese que hubiesen apretado un botón en mi mente que hizo que me transformara en una persona totalmente diferente, llena de respuestas sarcásticas y dobles sentidos; y por si fuese poco -en la clase de Literatura (una de mis clases favoritas)- no puede escribir nada. Nada. Nothing. Rien. Semmi. Nichts. La palabra 'nada' en español, inglés, francés, húngaro y alemán me tormentan y se burlan de mi dilema. 

Una marca de pluma en mi antebrazo, una torta a medio comer, un sinfín de bromas (entre las cuales la verdad puede asomarse o no), más de cinco miseros dibujos sin terminar, un moretón en mi espalda baja y dos chamarras respaldando mi cuerpo del frío son el resultado del día de hoy (o del más del medio día que ha transcurrido).

En este momento las canciones de mi lista 'Fav' tratan de cubrir el sonido de la guerra inevitable que sucede a las afueras de mi casa, las nubes luchando contra el suelo, mandando la que creen es su arma más poderosa: la lluvia; tal vez el final de esta guerra tenga como resultado un hermoso arcoiris que no podremos ver por la oscuridad que reina a estas horas del día (aunque apenas sean las cinco de la tarde con cuarenta minutos) o a lo mejor la guerra seguirá hasta las tantas horas de la madrugada, teniendo como resultado algo en lo que no quiero ni puedo pensar en estos momentos.

Esto es tan estresante, mejor iré a consumir un algo, hacer un no sé qué, buscar a no sé quién y tratar de ir a no sé dónde, no sé cómo; a pie, en sueños o en pensamientos, tratando de pasar las horas que quedan del día hasta que tenga que quedarme dormida.

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