Nunca pensé que mi muerte sería así, siempre imaginé que moriría en las manos de mi dueño, aquél que me amaba con todo su ser y que juntos creábamos melodías que hipnotizaban y conmovían a la gente.
Por mucho tiempo había estado viviendo en una monotonía, solo en la compañía de mis hermanas, hasta que un día él entró a la tienda y fijó sus ojos en mí.
Fue amor a primera vista.
Me tomó entre sus brazos y me llevó con él para que lo acompañara en su viaje por el mundo, compartiendo sus creaciones -que con el tiempo se convirtieron en nuestras- y alegrando corazones de millones.
Aunque el tiempo pasaba y mi cuerpo se desgastaba por el suso que le había dado, él me amaba con todo su corazón y se negaba a las peticiones, sugerencias y demandas de sus amigos para cambiarme, respondiendo siempre de la misma manera, diciendo que como yo no habían dos...o eso fue hasta ese espantoso día.
Lo recuerdo como si hubiese sido ayer, él venía caminando con su mano en alguna parte de mi cuerpo, recuerdo que él cantaba y la gente comenzó a acercarse, le pedían autógrafos y que se tomaran fotos con él, hubo un momento en el que la muchedumbre enloqueció violentamente, provocando que soltara mi mano, teniendo como consecuencia una caída estrepitosa.
Esa fue la última vez que lo vi.
Ahora puedo sentir cómo la lluvia ataca mi cuerpo, aventándome cada vez más y más cerca hacia la alcantarilla.
Dejé que mi cuerpo siguiera la corriente, aceptando que este sería mi fin. Comencé a caer, lentamente mi vida pasó enfrente de mí, mi último pensamiento fue...
"Te extrañaré Elvis"
No hay comentarios:
Publicar un comentario